Familia
- calmaparahabitar
- 12 jul
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Una simple palabra que representa tanto. Tanto representa que, desde la concepción, el núcleo familiar condiciona desde nuestra genética hasta nuestros ideales. La familia es nuestra primera referencia del mundo en el que vivimos. Ellos traen consigo aprendizajes, costumbres, valores, miedos e inseguridades que de alguna manera u otra se tatúan en nuestra piel. ¡Cuánta responsabilidad implica tomar la decisión de dar vida! No debe ser una decisión a la ligera, sino que debe ser tomada y practicada con el mayor nivel de consciencia porque para esa criatura los adultos a su alrededor serán su modelo a seguir.

Vienen hacia mí recuerdos invaluables, pero también no de los buenos. Personalmente me tocó atravesar un quiebre en mi familia: el divorcio de mis padres. Nadie le da a un adulto un manual de cómo manejar cada situación, y es ahí cuando los errores salen a relucir generando impactos imborrables. Cuando tomamos consciencia plena es el momento ideal para elegir repetir lo bueno de nuestra familia, y no quedarnos con lo malo. Porque esta disparidad, a veces con menor o mayor intensidad, están siempre presentes. El acierto y el error. Nuestros padres también están aprendiendo en el proceso, y han hecho lo que creyeron conveniente con las herramientas que tuvieron en ese momento.
Es indudable pensar que uno habría hecho las cosas de otra manera, pero eso es con el diario del lunes. Intento diariamente reconciliarme con mi pasado en innumerables oportunidades. No voy a negar que a veces flaqueo, vuelve el enojo porque es difícil olvidar. No, no es rencor. Porque abrazo a mi familia, pero elijo no hacerme cargo de actitudes y elecciones de vida que no me corresponden.

Muchas veces charlando con miembros de mi familia salen a relucir algunas memorias, no siempre felices. Alguien me dice: “yo recuerdo algo que me dijiste, que me dolió”. Pero desde mi total conciencia admito que no logro recordar mis palabras. Es ahí cuando me doy cuenta del impacto individual de nuestro accionar. Esa persona lo recuerda porque tocó una fibra suya muy importante, de la cual yo no era consciente. Estoy convencida que en muchas oportunidades tiramos tanto de esa cuerda biológica porque estamos unidos de por vida y jamás se romperá. Nunca dejarán de ser mi familia, y creemos que eso significa que podemos atrevernos a decir y hacer libremente sin ser conscientes del impacto que estamos generando en el otro. Otros, prefieren callar y no decir nada, seguir como si nada. Una bomba interna que acumula hasta que cuando llegue a su límite su explosión puede causar más daño que si se hubiera puesto en palabras mucho antes.
¡Qué complejo es este sistema de relacionamiento humano! Creo que debe ser una de las dinámicas más complejas del ser humano como ente social. Pero ¡qué importante es habitar esta complejidad desde la consciencia, desde la generosidad, desde el amor! Repetir lo bueno, y elegir no luchar contra imposiciones más grandes y más profundas que no podremos derribar. Abrazarnos desde la diferencia, porque a pesar de todo, somos familia.




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